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TÉCNICAS DE RELAJACIÓN CON BEBÉS (0-3 AÑOS)

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Técnicas de relajación con bebés (0-3 años)

Durante esta etapa los niños aún no han desarrollado su independencia, prácticamente, por lo que, por supuesto, no vamos a poder darles instrucciones de relajación para que las sigan, pero será importante empezar a trabajar con ellos de forma consistente para que vayan integrando los momentos de relajación en su vida diaria.

 

 

 

¿Cuándo aplicarlas?

 

Escoge un momento del día en el que tengas un rato para estar a solas con tu bebé. Puede ser justo antes de la siesta, o antes de ir a dormir. Puedes utilizar estas técnicas de relajación para que al niño le sea más fácil conciliar el sueño y aprenda a dormir solo y relajado.

 

¿Cómo aplicarlas?

 

Con el bebé estirado en una superficie cómoda, encárgate de que la luz sea tenue y de que no haya elementos distractores al alcance de su vista, la temperatura debe ser agradable para que el niño pueda estar cómodo sin tener que estar bajo las mantas.

 

Es recomendable hacerlo en su habitación, a ser posible, ya que de esta manera aprenderá que ese espacio es un espacio tranquilo y de paz donde puede descansar. Si te apetece, pon un poco de música suave ambiental, mejor si solo es instrumental.

 

Cuando tengas el ambiente preparado háblale dulce y pausadamente. Esto es importante, para que los niños se consigan relajar, nosotros debemos estar relajados también y hacérselo notar con nuestras palabras y nuestros gestos.

 

Puedes hablarle de lo que quieras, que sienta tu voz y que la identifique como un elemento calmante y relajante. A medida que vas explicándole un cuento, por ejemplo, o que le dices cuánto le quieres, puedes aprovechar para darle un masaje en sus manitas, sus piernas o la espalda. Es importante en esta etapa que sienta el contacto físico con tu piel, pero sin tenerlo encima.

 

¿Qué se consigue?

 

Además de calmarlo, si tenemos un contacto físico con él pero no lo tenemos encima nuestro, sino en su cuna o cama, estamos potenciando su independencia ya que le enviamos el mensaje de “estoy aquí para calmarte y quererte, pero no eres parte de mi, eres una persona con brazos, piernas, espalda, cabeza…”.

 

Si lo hacemos justo antes de ir a dormir, el niño aprenderá que dormir es una experiencia plácida y relajante, por lo que estaremos trabajando para una higiene del sueño correcta.

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