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TÉCNICAS DE RELAJACIÓN CON NIÑOS (3-6 AÑOS)

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Técnicas de relajación con niños (3-6 años)

¿Qué beneficios les aportan a los niños las técnicas de relajación?

 

Antes de nada, debemos aclarar que la relajación no debe ser algo puntual. Si queremos conseguir efectos positivos a largo plazo, ésta debe llevarse a cabo de forma continuada. Realizada de forma regular conseguiremos:

 

  • Disminuir la tensión muscular y mental y canalizar su energía.Reducir la ansiedad• Mejorar, o solucionar, los problemas de sueño

    • Mejorar la memoria y la concentración

    • Aumentar la confianza en sí mismos

    • Alcanzar un estado de bienestar general

 

Mediante las técnicas de relajación conseguimos que los niños sean capaces de reconocer la tensión o ansiedad cuando se enfadan o se ponen agresivos, y sepan cómo responder ante ella.

 

En este momento los niños ya no son bebés y se encargarán de hacérnoslo saber demostrando y exigiendo su independencia continuamente “yo solito” o “ya soy mayor” son frases que suelen repetir en esta época y que nos hacen mucha gracia a los padres y madres, pero que demuestran que el niño ya no es ciertamente un bebé.

 

Es un momento fantástico para empezar a trabajar la relajación guiada por parte de padres o profesores. En este momento ya se puede empezar a trabajar con los niños en grupo si están en clase.

 

 

 

¿Cuándo aplicarlas?

 

Se pueden aplicar a cualquier hora del día, pero quizá lo más sencillo si estás en casa, es hacerlo justo antes de dormir, cuando  tu hijo ya se ha lavado los dientes y ya se ha puesto el pijama.

 

Puedes, incluso, aprovechar el cuento de buenas noches para introducir instrucciones de relajación e imaginación guiada, de esta manera tu hijo dormirá más relajado y caerá antes en el sueño.

 

¿Cómo aplicarlas?

 

El ambiente debe ser relajante, tranquilo, con una temperatura adecuada y una luz tenue. Si quieres y te apetece puedes poner algo de música de relajación, para ayudar a calmar al niño y a ti mismo.

 

Se trata en esta etapa de jugar con su imaginación a la vez que trabaja su cuerpo. La cuestión es incluir elementos imaginativos y sencillos que tu hijo tenga muy identificados y que pueda imitar con movimientos con su propio cuerpo. Los movimientos deben ser lentos y calmados, de lo contrario estaríamos activándolo. Aquí tienes algunos ejemplos:

 

  • Tortuga: Te permite trabajar con movimientos lentos de brazos y manos. Le puedes explicar un cuento cuyo protagonista sea una tortuga que pasea por un bosque y cuando se encuentra con una amenaza tiene que meter la cabeza en el caparazón. De esta manera estaremos enseñándole a ejercitar la tensión muscular en cuello y hombros para, después, relajarlos y volver a caminar tranquilamente.
  • Globo: puedes explicarle que es un pequeño globo que alguien empieza a inflar poco a poco.A medida que se va inflando sus brazos y sus piernas tienen que hacerse grandes, grandes mientras respira lentamente. Y cuando esté inflado del todo se va desinflando poco a poco.
  • Hormiga: tiene que hacerse pequeño, muy pequeño, y mover brazos y piernas como si fuera una pequeña hormiga. En este movimiento estarás provocando una tensión muscular que deberás relajar pidiéndole que, poco a poco, se vaya convirtiendo en otro animal o dejando de ser una hormiga, para notar la relajación en los músculos.
  • También puedes utilizar un peluche: podemos explicarle que es el papá o la mamá del peluche y que lo quiere mucho, mucho, que tiene que abrazarlo muy fuerte. De esta manera creamos una tensión muscular que tendremos que relajar poco a poco pidiéndole que lo vaya soltando. Además, estaremos creando una asociación interesante entre el niño y el peluche, que pasará a ser un elemento relajante más.

 

¿Qué se consigue?

 

Las posibilidades son infinitas, y todo dependerá de tu imaginación y creatividad, así como la de tu hijo. Llevando a cabo estas técnicas de relajación conseguirás que tu hijo conozca las sensaciones de tensión y relajación de su cuerpo, así como ayudarlo a poderse relajar en momentos de tensión y antes de ir a dormir.

 

Con el ejercicio del globo, y algún otro que puedas imaginar, se puede empezar a trabajar con el control de la respiración, si consigues que tu hijo lo integre, estarás sentando las bases para que, más adelante, pueda utilizar los ejercicios de respiración en su día a día.

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